jueves, 30 de julio de 2026

QUIEN ME TRANSFORMO?: LA VISITA DE UN DESCONOCIDO


Una parte de mí se sentía aliviada al saber que Ángel seguía con vida. Sin embargo, no podíamos quedarnos allí demasiado tiempo.

Había algo que no me dejaba tranquilo.

Aquella sensación...

La certeza de que alguien nos estaba siguiendo.

Antes de salir a investigar, le pedí a Alan que se quedara junto a Ángel para protegerlo. No quería dejarlo solo, no después de todo lo que había sucedido.

Pero, justo cuando estaba a punto de marcharme...

—No te vayas.

La voz de Alan me detuvo.

Sentí cómo sus dedos se cerraban con fuerza alrededor de mi mano.

Respiré profundamente y miré hacia la salida de la cueva. Después, volví la mirada hacia él.

—Solo echaré un vistazo —le aseguré.

Alan no respondió.

Entonces ocurrió.

Un sonido seco rompió el silencio.

Una rama.

Ambos nos quedamos inmóviles.

Alan fue el primero en reaccionar.

En cuestión de segundos, su cuerpo comenzó a transformarse. Su postura cambió y sus músculos se tensaron mientras adoptaba una posición defensiva, preparado para atacar.

Yo también me puse en guardia.

Y entonces lo vimos.

Una enorme figura apareció en la entrada de la cueva.

Era un lobo.

Pero no uno cualquiera.

Su tamaño era comparable al de un caballo. Su pelaje gris plateado estaba cubierto por manchas blancas que resaltaban bajo la tenue luz que se filtraba desde el exterior. Sus ojos recorrieron lentamente el interior de la cueva hasta detenerse en nosotros.

Primero me miró a mí.

Después a Alan.

Y finalmente...

A Ángel.

El cambio en su expresión fue inmediato.

El desconocido gruñó.

Sus labios se levantaron lentamente, dejando al descubierto unos afilados colmillos.

Después lanzó un ladrido tan fuerte que instintivamente me agaché.

Alan se colocó frente a Ángel.

No era necesario decir nada.

Aquella mirada lo decía todo.

Cuidado. Si haces algo, te atacaremos.

El lobo pareció comprenderlo.

Sin apartar los ojos de nosotros, avanzó lentamente hacia el interior de la cueva.

Y entonces comenzó a transformarse.

Su cuerpo cambió ante nuestros ojos hasta recuperar una forma completamente humana.

Cuando terminó, estaba completamente desnudo.

Por un instante, me quedé sin saber dónde mirar.

Era imposible no admitirlo.

Tenía un cuerpo fuerte y bien definido, la piel blanca y unos ojos cafés que contrastaban con su cabello corto. Una barba apenas visible cubría su rostro y varias cicatrices recorrían su piel. Algunas parecían antiguas heridas de batalla; otras tenían la forma inconfundible de mordidas y arañazos.

Alan y yo nos colocamos inmediatamente frente a Ángel.

No permitiríamos que aquel extraño se acercara a él.

—No se espanten —dijo finalmente.

Su voz era mucho más suave de lo que esperaba.

—He venido a ayudarlos.

Alan y yo dejamos escapar un gruñido.

Pero el desconocido no pareció intimidarse.

Al contrario.

Una pequeña sonrisa apareció en su rostro.

Después nos observó con una seriedad que me hizo sentir incómodo.

Había algo en él.

Algo que no podía explicar.

Una parte de mí quería atacarlo.

Sin embargo, por alguna extraña razón...

No podía hacerlo.

Entonces escuché una voz detrás de nosotros.

—Li... Li... Liam...

Me giré.

Ángel seguía inconsciente.

—¿Ángel?

Sus ojos permanecían cerrados y apenas podía distinguir sus palabras.

—Deja... que se acerque...

—Pero...

No pude terminar la frase.

Ángel se quedó dormido nuevamente.

Me quedé observándolo durante unos segundos.

Después suspiré.

—Está bien.

Volví la mirada hacia el desconocido.

Lo observé en silencio durante unos minutos.

Y debo admitir que su presencia no me resultaba precisamente indiferente.

Su cuerpo...

No.

Sacudí la cabeza.

Concéntrate, Liam.

Respiré profundamente y me alejé un poco.

Fue entonces cuando percibí su aroma.

Tierra mojada.

Pino.

Bosque.

Un olor salvaje que parecía pertenecer al lugar mismo.

Y, por alguna razón, eso solo hizo que mi curiosidad aumentara.

Aunque había algo más que me incomodaba.

La idea de dejar a aquel hombre a solas con Ángel.

Y, para empeorar las cosas...

El desconocido seguía sin ropa.

Perfecto.

Aquello definitivamente no ayudaba.

—Vamos —le dije a Alan.

Necesitábamos agua.

Gracias al olfato que habíamos desarrollado después de nuestra transformación, conseguimos localizar un pequeño río no muy lejos de allí.

Mientras avanzábamos, no pude evitar sentir una extraña punzada de celos.

No sabía quién era aquel hombre.

No sabía qué relación tenía con Ángel.

Y mucho menos sabía qué había sucedido entre ellos antes de que nosotros apareciéramos.

Pero algo me decía que allí había una historia.

Una historia que Ángel jamás nos había contado.

Cerca de la orilla encontramos una vieja botella. Estaba sucia y en malas condiciones, pero podía servir.

Alan y yo la limpiamos lo mejor que pudimos, la llenamos de agua y regresamos rápidamente a la cueva.

Sin embargo, cuando entramos...

Me detuve.

El desconocido estaba junto a Ángel.

Durante un instante, mi corazón se aceleró.

Pero entonces comprendí lo que estaba haciendo.

No estaba atacándolo.

Estaba curándolo.

Junto a él había una piedra plana cubierta con diferentes hierbas y plantas medicinales. El desconocido había preparado una especie de pasta y la estaba aplicando cuidadosamente sobre las heridas de Ángel.

—Está bien —dijo sin mirarnos—. Con esto se pondrá mejor. Para mañana debería estar mucho más recuperado.

Me acerqué un poco.

—¿Qué le pusiste?

Mi voz salió más seria de lo que pretendía.

El desconocido dejó de trabajar y finalmente levantó la mirada.

—Es un remedio natural. Está hecho con algunas plantas y hierbas medicinales.

Después dejó la piedra a un lado y se puso de pie.

Por un instante, tuve que apartar la mirada.

Dios mío.

Sacudí la cabeza.

No.

Definitivamente debía dejar de pensar en esas cosas.

Pero había algo en aquel hombre que me resultaba extrañamente familiar.

Y, mientras Ángel estuviera bien...

Decidí confiar en él.

Al menos por ahora.

—¿Cómo llegaste hasta nosotros? —pregunté, acercándome lentamente.

El desconocido guardó silencio durante unos segundos.

—Llegué hace unos días.

Su mirada se dirigió hacia Ángel.

—Vine para visitarlo.

Fruncí el ceño.

—¿Para visitarlo?

El hombre asintió.

Pero entonces su expresión cambió.

—Cuando llegué, percibí el olor de los cazadores.

Alan y yo intercambiamos una mirada.

—Me escondí —continuó—. También tuve que esconder mi ropa.

—¿Tu ropa?

—Sí.

Se cruzó de brazos.

—Esos cazadores son peligrosos. Y, en especial, hay una cazadora... una mujer realmente experta. Si hubiera detectado mi aroma, me habría encontrado.

Sentí un escalofrío.

—¿Cómo que puede detectar tu aroma?

El desconocido me miró.

Yo no aparté los ojos de él.

—¿Hace cuánto tiempo conoces a Ángel?

No respondió.

—¿Acaso tú y él fueron...?

—No.

Negó rápidamente con la cabeza.

—No es eso.

Alan y yo volvimos a mirarnos.

—¿Entonces qué es? —pregunté.

El desconocido pareció confundido.

—¿Él no les contó sobre mí?

Alan y yo negamos con la cabeza.

El hombre bajó la mirada.

—Ya veo.

Por primera vez, pude notar algo diferente en su expresión.

Tristeza.

Una tristeza profunda.

—No lo culpo —murmuró—. Pero no seré yo quien les cuente su historia.

Se volvió hacia Ángel.

Después de unos segundos, regresó la mirada hacia nosotros.

—Eso le corresponde a él.

El desconocido caminó hacia una zona más apartada de la cueva.

Antes de alejarse completamente, nos hizo una señal para que lo siguiéramos.

Alan y yo intercambiamos una última mirada antes de obedecer.

Nos sentamos frente a la estatua del licántropo semitransformado que se encontraba en aquel lugar.

El silencio se volvió incómodo.

El desconocido parecía nervioso.

Sus manos no dejaban de moverse.

—¿Estás bien? —pregunté.

—Estoy bien.

Su respuesta fue demasiado rápida.

Después suspiró.

—Es solo que...

Se quedó en silencio.

Finalmente, levantó la mirada y sus ojos se encontraron con los míos.

—Supongo que Ángel ya les contó cómo se convirtió en licántropo.

Sentí un nudo en el estómago.

—Sí.

Asentí lentamente.

Pero había algo que no podía ignorar.

Una sensación.

Una intuición.

Ángel nos había contado su historia...

Pero no toda.

—Aunque... —añadí— tengo la impresión de que nos ocultó una parte.

El desconocido bajó la mirada.

Durante unos segundos, nadie dijo nada.

Hasta que finalmente respiró profundamente.

—Entonces...

Sus ojos se encontraron nuevamente con los míos.

—Está bien.

Se acomodó frente a nosotros.

Parecía estar preparándose para revelar un secreto que llevaba demasiado tiempo guardado.

—Les voy a contar.

El corazón me dio un vuelco.

Alan también se quedó completamente quieto.

Y yo comprendí, en ese instante, que aquella noche estaba a punto de descubrir algo que cambiaría para siempre la historia de Ángel.

Porque, a veces...

Los secretos más oscuros no permanecen enterrados para siempre.

Y aquella noche...

Uno de ellos estaba a punto de salir a la luz.

lunes, 27 de julio de 2026

PROLOGO: LA SEMILLA


Había una vez una oscuridad
que nadie podía observar,
una que nadie podía controlar
y que nadie podría ignorar.

En este mundo no existen buenos ni malos,
sino semillas que esperan brotar.
Depende de ti cómo las quieras cuidar,
pues en un villano te puedes transformar
o, si así lo decides, un héroe llegarás a ser.

Escuchad bien lo que os voy a decir,
pues estas palabras no las volveré a repetir.
Poned atención a lo que aquí escribí,
porque esta historia será diferente al fin.

Un cuento hecho poema
es lo que hoy voy a compartir;
una historia, una narrativa,
es lo que os vengo a describir.

La semilla ya ha sido plantada,
la canción ya ha sido cantada.
Un camino se deberá elegir,
y esta persona, muy pronto,
tendrá que decidir.

viernes, 24 de julio de 2026

FLAMENCO GEMINUS: NEGACION

Después de que mi amiga se enteró de aquella noticia —su padre estaba en el hospital—, sentí que ya no le quedaba espacio en la cabeza para soportar más drama. Artheet apenas le había dejado una nota y, con todo lo que estaba ocurriendo, Olivia ni siquiera había tenido la oportunidad de procesar lo que aquello significaba.

—Ven, vamos adentro —comenté, mientras estiraba mi mano para ayudarla a levantarse—. Sé que no quieres hacerlo, pero quedarte aquí no va a solucionar nada. Vamos a cambiarnos. Yo te acompañaré al hospital.

Mi amiga respiró profundamente, pero no levantó la mirada. Por unos segundos permaneció completamente inmóvil.

Finalmente, asintió.

Después de tanto tiempo, por fin me miró a la cara. Su maquillaje estaba ligeramente arruinado por la lluvia y algunas lágrimas todavía resbalaban por sus mejillas. Entonces tomó mi mano con fuerza, reunió el poco impulso que le quedaba y se levantó.

Pero apenas estuvo de pie...

—¡Ah! ¡No manches! ¡Qué pinche frío! —exclamó, abrazándose a sí misma.

—¡JAJAJA! —solté una carcajada tan fuerte que, probablemente, se escuchó hasta la entrada de la cafetería.

Olivia me miró con una expresión de pocos amigos.

—Perdóname, pero creo que llevamos más de una hora aquí afuera, soportando la llovizna, los truenos y el viento. ¡Y apenas ahora me dices que tienes frío!

—Lo siento —respondió, contradiciéndose mientras se frotaba los brazos—. Pero ahora que medio estoy pensando con tranquilidad... recién estoy sintiendo el frío.

—Te pasas. Bueno, vamos hacia adentro.

Olivia comenzó a caminar.

O, mejor dicho, intentó caminar.

Parecía una gelatina humana. Sus piernas temblaban ligeramente y cada ráfaga de viento hacía que se encogiera todavía más sobre sí misma. Yo intentaba cubrirla como podía, aunque, siendo honestos, mi cuerpo no servía de mucho como escudo contra aquel clima.

Ya estábamos a pocos pasos de la cafetería cuando, de repente, Olivia comenzó a buscar desesperadamente entre sus bolsillos y su ropa.

—¿Qué estás buscando? —pregunté.

—La nota... la nota de... de... de...

De pronto, sus ojos se abrieron.

Volteó rápidamente hacia el lugar donde habíamos estado sentadas.

Y echó a correr.

—¡Espera!

Corrí detrás de ella.

Por un instante pensé que la tristeza había vuelto a invadirla y que tendríamos que pasar nuevamente por el mismo momento de desesperación de hacía unos minutos.

Pero no.

Cuando Olivia se detuvo, comprendí lo que estaba mirando.

En medio de un charco había algo blanco.

Algo que, a pesar de estar completamente empapado, todavía podía reconocerse.

Una hoja de papel.

—La nota de... —comencé a decir.

Me quedé callado.

Olivia se acercó lentamente y recogió el papel del suelo.

La nota de Artheet.

Estaba completamente mojada.

—La nota de Artheet... —susurró.

Sus manos comenzaron a temblar.

—Está mojada. Ahora ya no sabré qué quería decirme.

Su voz cambió.

Ya no sonaba triste.

Sonaba fría.

—¡Maldita mala suerte!

—Vámonos adentro. Después pensaremos en eso.

Intenté tomarla del brazo, pero Olivia reaccionó de inmediato.

Me empujó con todas sus fuerzas.

—¡Ah!

Caí de espaldas sobre el suelo.

Antes de que pudiera siquiera quejarme, Olivia pareció darse cuenta de lo que había hecho. Me miró durante unos segundos y enseguida extendió su mano.

La observé.

—Ah... no era necesario si no querías —repliqué, tomando su mano para levantarme.

—Ya me tranquilicé, ¿ok? —murmuró.

—Eso espero.

Olivia bajó la mirada hacia la nota destruida.

—Solo es una carta. Lo más probable es que quisiera decirme: «¡Qué patética eres!» o «¡No me importas!».

Se mordió el labio.

Intentaba convencerse de sus propias palabras.

Pero yo conocía demasiado bien a mi amiga.

—Dudo que sea eso —comenté.

En cuanto las palabras salieron de mi boca, me arrepentí.

Olivia levantó lentamente la cabeza.

—¿Y cómo estás tan seguro?

Su mirada estaba cargada de ira, pero también de una duda que no podía esconder.

Me quedé en silencio.

—Yo...

No sabía qué decir.

Finalmente, bajé la mirada.

—Olvídalo. No debí decir nada.

—Mmm... —gruñó.

Conocía a Olivia.

Sabía perfectamente que este tipo de cosas le afectaban mucho más de lo que quería admitir. Podía hacerse la fuerte, fingir que no le importaba, incluso bromear sobre aquello para ocultar lo que realmente sentía.

Pero yo sabía la verdad.

Estaba asustada.

Y, sobre todo, estaba agotada.

No quería hacerla pensar todavía más en Artheet, así que decidí dejar el tema de lado.

Volvimos a caminar hacia la cafetería.

Cuando finalmente estuvimos cerca de la entrada, vimos a la jefa.

Nos estaba observando.

Pero había algo diferente en su expresión.

Por primera vez desde que la conocíamos, parecía preocupada.

Ninguno de los empleados la había visto así antes.

No dijo nada.

Simplemente se hizo a un lado y nos dejó pasar.

Entonces llamó a Carlos y le pidió que fuera por unas mantas que estaban guardadas.

Mientras tanto, Olivia le contó todo lo ocurrido.

La noticia de su padre.

El hospital.

La nota de Artheet.

Todo.

La jefa escuchó en silencio.

Y, para nuestra sorpresa, aceptó darle un par de días.

Olivia, por supuesto, se negó.

Decía que no podía faltar al trabajo.

Que no quería causar problemas.

Que tenía demasiadas cosas pendientes.

Pero finalmente logré convencerla de tomarse, por lo menos, un día.

La decisión estaba tomada.

Primero iríamos al hospital para ver a su padre.

Después, Olivia decidiría qué hacer.

También pensó en llamar a su hermano para preguntarle si ya sabía lo que había ocurrido, pero al final decidió no hacerlo.

Y quizá fue mejor así.

Porque, unas horas después, cuando llegamos a casa de Olivia, comprendí que su vida llevaba mucho tiempo desmoronándose poco a poco.

La casa estaba hecha un desastre.

Había ropa por algunos muebles, cosas tiradas por diferentes lugares y un olor desagradable que venía de algún recipiente con comida echada a perder.

Supuse que entre el trabajo, la situación con su padre, los problemas con su hermano y todo lo demás que había estado acumulándose durante semanas, Olivia simplemente había dejado de tener tiempo para ocuparse de su propia vida.

—Discúlpame —comentó con una voz dulce.

—No te preocupes. Entiendo —respondí con una sonrisa cálida.

Aunque, en realidad, estaba preocupado.

Muy preocupado.

Olivia caminó hacia su habitación y regresó unos minutos después con un cambio de ropa.

—Ten. Esta es tu ropa de reserva.

La tomé entre mis manos.

Entonces recordé que siempre que iba a visitarla llevaba algo de ropa conmigo. A veces me quedaba a dormir o simplemente terminábamos haciendo una pijamada improvisada.

—Muchas gracias.

La ropa que me dio consistía en una playera negra y amarilla con un estampado de Pikachu y un pantalón negro.

Pero cuando levanté la mirada, vi su rostro.

Olivia seguía desanimada.

Intenté hacer alguna de mis habituales bromas para sacarle una sonrisa.

No funcionó.

Ni siquiera fingió reírse.

Después de cambiarnos, pedimos un Uber para dirigirnos al hospital donde se encontraba su padre.

Durante el trayecto, Olivia no dijo una sola palabra.

Ni siquiera volteó a verme.

Su mirada permanecía fija en la ventana.

Observaba las luces de la ciudad pasar una tras otra, como si estuviera buscando algo.

Una respuesta.

Una señal.

Una pequeña luz que pudiera decirle que todo estaría bien.

Pero no encontraba nada.

Después de aproximadamente veinte minutos, finalmente llegamos.

Olivia respiró profundamente.

Se limpió rápidamente los ojos y bajó del automóvil.

Se adelantó mientras yo terminaba de pagarle al conductor.

—¡Oyeee! ¡Espérame!

No me hizo caso.

O eso pensé.

Porque, cuando llegué a la entrada, Olivia estaba quieta.

Esperándome.

—Vamos —dije, acercándome a ella—. Estoy contigo, amiga.

Entramos.

La sala de espera estaba llena.

A la izquierda había varias familias esperando.

Algunas personas lloraban.

Otras permanecían en silencio.

Algunas incluso dormían en las sillas, agotadas después de horas de espera.

Todo el lugar tenía ese extraño ambiente que solo podía encontrarse en un hospital.

Miedo.

Desesperación.

Esperanza.

Y silencio.

Nos acercamos a recepción.

Detrás del mostrador había una mujer de unos cuarenta años. Usaba lentes, tenía el maquillaje discreto y el rostro cansado. Llevaba un anillo de oro en una de sus manos.

Nos observó.

—Buenas noches.

—Buenas noches —respondió ella—. ¿En qué podemos ayudarla?

Olivia tragó saliva.

Pude notar cómo intentaba controlar su respiración.

—Soy la hija del señor Álvarez.

La mujer arqueó una ceja.

—¿Señor Álvarez?

—José Álvarez —respondió Olivia.

Su voz ya no era la misma.

Era melancólica.

La recepcionista comenzó a revisar algo en su computadora.

—Ah, ya veo.

Olivia esperó.

Yo también.

Finalmente, la mujer levantó la mirada.

—Sí. El señor Álvarez se encuentra en urgencias. Por el momento no pueden pasar.

Olivia se quedó completamente inmóvil.

—¿Por qué?

La mujer revisó nuevamente la información.

—Los médicos lo ingresaron debido a unas complicaciones en el riñón. Además, sufrió un ataque cardíaco.

Sentí que Olivia dejó de respirar.

La mujer tomó unos formularios y se los entregó.

—Necesito que llenen estos documentos y esperen a recibir noticias del médico.

—Gracias —respondió Olivia.

Pero lo dijo con un tono casi a regañadientes.

Tomó las hojas.

No quería llenarlas.

No quería estar ahí.

No quería aceptar que aquella era su realidad.

Entonces me miró.

Y pude ver el miedo en sus ojos.

Pero antes de que pudiera decirle algo, escuchamos una voz acercándose.

—¿Hermana?

Olivia se quedó paralizada.

Yo no sabía quién era.

Pero entonces vi su rostro.

Su expresión cambió por completo.

Era su hermano.

Había llegado al hospital.

—¿Qué estás haciendo aquí? —preguntó él, confundido.

-Lo mismo que tu- furiosa.

Durante unos segundos se quedó completamente callada, Después, bajó la mirada.

Y cuando volvió a levantarla...

Las lágrimas comenzaron a caer.

Las hojas se deslizaron de sus manos y terminaron en el suelo.

—Olivia...

Su hermano se acercó inmediatamente.

La abrazó con fuerza.

Ella se aferró a él.

Por un momento sentí que aquella escena no me pertenecía.

Era algo entre hermanos.

Algo demasiado personal.

Así que decidí alejarme unos minutos.

Me fui a sentar a una banca ubicada en el pequeño jardín interior del hospital.

Necesitaba darles espacio.

Pero no pasó mucho tiempo.

De repente, pude ver al médico acercándose.

Estaba hablando con Olivia y su hermano.

Me levanté de inmediato.

Algo no estaba bien.

Olivia parecía todavía más alterada que antes.

Su hermano estaba llorando.

Aunque, a diferencia de ella, parecía intentar mantener la calma.

Mi corazón comenzó a acelerarse.

No sabía qué había ocurrido.

Pero la expresión del médico me hizo sentir que no se trataba de una buena noticia.

Me puse de pie.

Y corrí hacia ellos.

—¡Olivia!

Ella volteó.

Sus ojos estaban llenos de lágrimas.

El médico también me miró.

Yo me detuve frente a ellos.

—¿Qué pasó?

Nadie respondió.

Olivia apretó los labios.

Su hermano bajó la cabeza.

Y entonces el médico respiró profundamente.

—Necesito hablar con ustedes...

Pero...

Aquella palabra quedó suspendida en el aire.

Y, por alguna razón, sentí que después de escuchar lo que el médico tenía que decir, nada volvería a ser igual.

lunes, 20 de julio de 2026

HEARSTOPPER FOREVER: THANK YOU FOR THIS INCREDIBLE STORY

 Mi querido lector esta vez quiero hablar sobre una  serie de la cual no se si a la mayoría  ya la  hemos visto y si no precisamente hablare  de esta serie y también de la película de la cual  fueron dirigidos por nuestros dos actores principales, quieren saber que actores hablo y mi opinión sigue leyendo.



¿ Que fue para ti esta serie llamada Hearstopper?

Fue y es una serie maravillosa el cual abarca diversos temas en especial de la comunidad LGBT como por ejemplo: Descubrir tu preferencia sexual, Trastornos alimenticios, la  diversidades sexuales, los problemas que puede causar el bullyng, la Aceptación, La familia, etc... me encanto desde los libros asta como lo revivieron hacia la pantalla.



¿Cuál es tu personaje favorito?

La verdad es muy complicado ya que todos los personajes son grandiosos asta en la pantalla grande es difícil saber cual es mi favorito, pero si me preguntaran cual es tu personaje con el cual te identificaría creo que seria Charlie.

Al igual que felicito a todos los actores que le dieron vista a estos personajes los cuales son:

Nick Nelson (bisexual)= Kit Connor

Charlie Spring( gay)= Joe Locke

Yasmin Finney (transexual) = Elle Argent

Tao Xu (hetero)= Willian Gao

Tori Spring ( hermana de charlie hetero) = Jenny walser

Darcy Olsson (lesbiana)= Kizzy  Edgell

Tara Jones (lesbiana)= Corinna Brown

Isaac Enderson(pansexual)= Tobie Donovan

Harry Greene( hetero)= Cormac Hyde-Corrin 

Cada personaje y cada actor dieron su grano de arena para que esta serie fuera maravillosa he increíble y que impactara he se ganara el corazón del publico, Kit y Joe son unos increíbles actores y espero en otra ocasión vuelvan a trabajar juntos.



Ya leíste los libros y ya la visto en la pantalla chica, ¿Qué recomiendas, comprar los libros o Ver la serie en Netflix?

Ambas yo soy muy fiel a los libros ya que pueden tener mas descriptivos las escenas y el romance en este caso ya que es muy diferente leerlo a verlo en la pantalla ya que siempre omiten ciertas partes del cual lo hacen esencial o especia.



Antes de darnos tu opinión,, ¿Qué piensas de la película?

La verdad me iso llorar, cuando  el personaje de Charlie dijo que quería terminar para que Nick se diera tiempo a si mismo la verdad llore como magdalena, siendo honesto también admito que le hacia un poquito no se de mas drama pero esta bien me conformó con este final, Los directores o bueno los que también guiaron esta película fueron los mismos protagonistas debo decir que como directores hicieron un increíble trabajo la verdad, vuelvo  repetir los felicito y espero verlos en otro proyecto juntos, Con joe solo una cosa si estas leyendo esto eres UN WICCAN INCREIBLE Y PROMETE QUE NO LE QUITARAN SU ESCENCIA NI CAMBIARAN SU HISTORIA CON HULKING si un día lo vemos en el mundo de MARVEL.

MI OPINION

Es que vale mucho la pena por ambas partes si quieres leer los libros primero esta bien al igual que si quieres verlo primero por netflix, ahora si eres joven y  apenas estas descubriendo tu sexualidad esta historia puede ayudarte ya sea de una manera o otra todos somos libres de saber lo que nos gusta, pero la verdad vale mucho la pena verla creo que es una de las historias mas conmovedoras, Gracias a la escritora que creo esta historia y es ALICE OSEMAN.


domingo, 19 de julio de 2026

SOBRESALIR


 Tal vez pienses que me deba dar por vencido

Tal vez puede que mis escritos  para muchos no tengan sentido

Algunos puede que  ya se hallan dormido  

Si te has ido perdón pensé que aun estabas leyendo


Soy un escritor en pleno de desarrollo

Espero que te agrade y no me mandes al destierro

De donde me estés leyendo te mando un gran saludo

Con mis historias espero a verte alegrado

Con mis Poemas espero a verte encantado


De mi capullo espero salir

Para que en algo pueda sobresalir

Yo soy un ciudadano en el cual mis talentos debo pulir

Para que el que me este leyendo pueda soñar

Y a un mundo lleno de mis relatos puedas fantasear 

Aunque  me conformo que te pueda alegrar.

jueves, 16 de julio de 2026

QUIEN ME TRANSFORMO??: SIGUE VIVO


La criatura que había aparecido para rescatarme era Alan, el hermano de mi amiga Alejandra.

Si era sincero, todavía no comprendía cómo, cuándo o por qué había decidido salvarme. Ni siquiera sabía qué hacía él en medio de aquel bosque. Sin embargo, una cosa era segura: le debía la vida.

Alan era sordomudo, pero eso nunca había sido un obstáculo para entendernos. No necesitaba escuchar mis palabras. Bastaba con una mirada, un gesto o la forma en que mi cuerpo reaccionaba para comprender lo que intentaba decirle.

Corríamos entre los árboles rumbo a las cuevas.

Por el momento estábamos a salvo... o al menos eso quería creer.

Nuestras pisadas se mezclaban con el crujir de las ramas y el silbido del viento que atravesaba el bosque. Alan corría a mi lado con una agilidad casi sobrenatural, mientras yo luchaba por seguir su ritmo.

Aun así, una incómoda sensación no dejaba de recorrerme el cuerpo.

No estábamos solos.

Sentía unos ojos clavados sobre nosotros, ocultos entre la oscuridad del bosque.

¿Quién podía habernos seguido?

No tuve tiempo para averiguarlo.

Mi mente solo podía pensar en una persona.

Ángel.

¿Y si había dejado de respirar?

¿Y si había muerto mientras yo escapaba?

Solo imaginarlo hizo que mi corazón golpeara con fuerza contra mi pecho. Mis sentidos de licántropo despertaron de inmediato. El olor de la tierra húmeda se volvió más intenso. Cada sonido parecía multiplicarse a mi alrededor.

Giré la cabeza para mirar a Alan.

Él también se había detenido por un instante, como si hubiera percibido exactamente lo mismo.

Entonces, sin previo aviso, salió corriendo.

—¡¡Espera!! —grité.

Pero fue inútil.

Traté de alcanzarlo, aunque sus pasos eran demasiado rápidos.

Cuando levanté la vista comprendí hacia dónde se dirigía.

La cueva.

Donde había dejado a Ángel.

El aire abandonó mis pulmones.

Corrí con todas mis fuerzas.

Al llegar, cerré los ojos durante un segundo y afiné el oído.

Nada.

Ni el más mínimo indicio de cazadores.

Ni olor a pólvora.

Ni pasos.

Solo el murmullo del viento acariciando las copas de los árboles.

El ulular de un búho.

El canto constante de los grillos.

El leve movimiento de unos ciervos ocultos entre la maleza.

Todo parecía demasiado tranquilo.

Y eso era precisamente lo que me inquietaba.

Cuando me giré para acercarme a Alan, él reaccionó de inmediato.

Se agachó.

Mostró los dientes.

Su espalda se arqueó mientras emitía un gruñido bajo.

Su mirada parecía decir:

"No des un paso más."

Por un instante comprendí el motivo.

Todavía tenía el aspecto de un monstruo.

Respiré profundamente.

Una...

Dos...

Tres veces.

Poco a poco sentí cómo la bestia retrocedía dentro de mí.

Mis garras desaparecieron.

Mi respiración volvió a ser humana.

Pero mi ropa...

Era otro asunto.

Los zapatos estaban destrozados.

La camisa apenas colgaba de mis hombros en jirones.

Del pantalón solo quedaban algunos pedazos que cubrían parte de mi pierna izquierda.

Fue entonces cuando algo llamó mi atención.

Una flecha sobresalía de uno de mis zapatos.

Fruncí el ceño.

En el asta había una pequeña tira de papel cuidadosamente enrollada.

La desenrollé.

Solo contenía una frase.

"Sabremos quién eres... y no podrás escapar."

Un escalofrío recorrió mi espalda.

Aquello ya no era una simple persecución.

Era una amenaza.

Me quedé inmóvil observando aquellas palabras.

Tan inmóvil...

Que olvidé por completo que Alan seguía allí.

Cuando levanté la vista, él estaba frente a mí.

Me observaba con una curiosidad casi infantil.

Como si intentara reconocer al monstruo que tenía delante.

Entonces recordé.

No era la primera vez que me veía transformado.

Era la segunda.

La primera había sido aquella noche...

La noche en que lo mordí.

La noche en que casi lo maté.

La culpa regresó como un puñal.

Sentí los ojos humedecerse.

Una lágrima comenzó a deslizarse lentamente por mi mejilla.

Antes de que pudiera caer, Alan levantó una mano.

Con una delicadeza que jamás habría imaginado en alguien capaz de transformarse en una bestia, limpió aquella lágrima con la yema de sus dedos.

Su contacto era cálido.

Suave.

Reconfortante.

Por un instante deseé sujetar su mano.

Abrazarlo.

Decirle cuánto lamentaba todo lo que había ocurrido.

Pero no fui capaz.

Entonces un nombre atravesó mi mente como un relámpago.

—¡Ángel!

Salí corriendo.

Alan no dudó en seguirme.

La cueva permanecía exactamente igual que cuando la había dejado.

O quizá no.

Ahora se sentía más fría.

Más silenciosa.

El olor a tierra mojada llenaba el ambiente.

El eco de los grillos resonaba entre las paredes de piedra.

Y, a la distancia...

Ángel permanecía inmóvil.

Demasiado inmóvil.

Mi corazón se detuvo.

—Oh... Dios...

Las lágrimas comenzaron a brotar otra vez.

"¿Cuánto tiempo estuve fuera?"

"¿Lo abandoné?"

"¿Está muerto?"

"¿Fui demasiado tarde?"

—¡¡¡ÁNGEL!!!

Mi grito hizo eco por toda la montaña.

—¡¡No te vayas!!

Alan lanzó un largo aullido que estremeció el bosque.

Caí de rodillas junto a él.

Lo sujeté por los hombros y empecé a sacudirlo desesperadamente.

Ya no podía pensar.

El miedo había apagado todos mis sentidos.

Ni siquiera lograba escuchar los latidos de su corazón.

Entonces...

—Oye...

Su voz era apenas un susurro.

—¿Podrías dejar de moverme...? Me estás lastimando más de lo que ya estoy.

Me quedé completamente inmóvil.

Lo solté por la impresión...

Y Ángel cayó de nuevo al suelo.

—¡Ay! —se quejó mientras fruncía el ceño—. Gracias por dejarme caer...

Suspiró.

—Por cierto... estaba durmiendo.

No pude evitar soltar una risa nerviosa mezclada con el llanto.

Seguía vivo.

Eso era lo único que importaba.

lunes, 13 de julio de 2026

EL FLAMENCO GEMINUS: ENFRENTANDO MIEDOS PARTE 3



Después de aquel regaño de la jefa, Olivia y yo fuimos a atender la mesa donde estaban sentados Maleek y Arthet.

Con cada paso que dábamos para salir del almacén, la jefa caminaba detrás de nosotros, como si quisiera presionarnos para que nos apresuráramos. Desde ahí podíamos escuchar los gritos de los clientes quejándose, las órdenes que no dejaban de llegar y el ruido constante de la cocina.

Olivia y yo nos miramos por unos segundos, tratando de entender qué estaba pasando. Sin decirnos nada, la jefa salió de golpe.

El empujón fue tan fuerte que terminé en el suelo. Olivia se hizo a un lado de inmediato, metiendo el estómago para estorbar lo menos posible.

—Ups... —comentamos los dos al mismo tiempo.

En cuanto lo dijimos, el ambiente se calmó. Un extraño silencio se apoderó del restaurante.

—Vamos —sugirió Olivia.

—Vale... —murmuré.

Al salir, algunas mesas todavía tenían comida. Imaginé que, por el caos de hacía unos momentos, varios clientes se habían desesperado y decidieron marcharse. Había al menos cuatro mesas con platos a medio terminar.

Olivia y yo intercambiamos una mirada de preocupación. Sabíamos que, tarde o temprano, todos recibiríamos otro regaño por aquello.

Pero cuando llegamos a la mesa donde estaban Maleek y Arthet, ellos ya no estaban.

En ese momento pasó Jonathan a nuestro lado, intentando que no se le cayera una bandeja llena de platos sucios y restos de comida. Era un chico listo, aunque un poco rebelde. Usaba lentes, medía aproximadamente un metro setenta y ocho y era el confidente de Olivia y mío dentro del trabajo.

—Jhonny... —susurré.

—¿Qué? —gruñó un poco—. Dime rápido, siento que esto se me va a caer.

—Perdón... Solo una pregunta.

—Mmm... —se quejó.

—¿Sabes dónde están los chicos que estaban en aquella mesa? —pregunté señalándola.

Jonathan dudó unos segundos.

—Am... el chico de los rombos se molestó. Creo que tiró un ramo de rosas. Y el chico del kimono... bueno, se veía decepcionado.

Al escuchar eso, Olivia corrió hacia el bote de basura.

Y ahí estaba.

Un ramo de rosas rojas, envuelto con un moño dorado. Entre las flores había una pequeña nota. Olivia tomó únicamente la nota y comenzó a caminar rápidamente.

Iba a seguirla cuando Jonathan volvió a llamarme.

—Toma. También dejaron esto para ti.

Extendió la mano.

Al abrir el puño vi otra nota, atada con un listón dorado. En letras pequeñas podía leerse:

«De Maleek para...»

—¡Oh, cuidado! —exclamé al ver que la bandeja se inclinaba peligrosamente.

Por suerte alcancé a sujetar varios platos antes de que cayeran.

—¡Wow! Muchas gracias —dijo Jonathan aliviado.

—Ven, te ayudo con algunos.

Tomé varios platos y caminamos juntos hacia la cocina.

—Te debo una.

—Luego me la pagas. Tengo que buscar a Olivia.

Dejé los platos en el lavabo junto a otro compañero, Gerardo, y salí de inmediato.

La busqué en nuestro escondite habitual, luego en el baño y en el área de empleados.

Nada.

Hasta que miré hacia el estacionamiento.

Ahí estaba.

En medio del enorme estacionamiento vacío.

Tenía la cabeza agachada. Sujetaba el celular con tanta fuerza que parecía querer romperlo entre sus manos.

Entonces un trueno retumbó en el cielo.

Y la lluvia cayó de golpe.

—¡Olivia! —grité.

No respondió.

—¡¡OLIVIA!! ¿Estás bien?

Mientras me acercaba, empecé a escuchar pequeños quejidos. Su respiración era rápida y temblorosa, como si estuviera luchando por no llorar.

Cada vez que notaba que me acercaba, intentaba recuperar la compostura.

Cuando estuve lo suficientemente cerca, vi que la pantalla de su celular estaba completamente rota. Varias de sus uñas estaban quebradas.

—¿Estás bien? —pregunté con cuidado.

Ella negó lentamente con la cabeza.

—¿Puedo acercarme un poco más?

Olivia volvió a apretar el teléfono. Se mordió el labio, como si estuviera reuniendo fuerzas.

—Sí... —susurró con una voz llena de tristeza.

En cuanto la abracé, rompió en llanto.

Por un momento pensé que Arthet la había destrozado con aquella carta, pero la nota seguía guardada dentro de la funda del celular.

De pronto sus piernas comenzaron a temblar y cayó de rodillas.

Yo caí con ella para evitar que se golpeara.

—Es... es...

Respiró hondo antes de continuar.

—Es mi padre. Acaban de llamarme del hospital. Me dijeron que está internado. Mi hermano no contesta el teléfono y no sé si está con él... y ahora tampoco quiero leer lo que dice Arthet.

—Ay, amiga...

La abracé con fuerza.

Sentía cómo las lágrimas resbalaban por sus mejillas, aunque seguía intentando contenerse.

—Sé que debo enfrentar mis miedos, pero... mi padre... No sé si alguna vez vaya a cambiar. Tal vez sí... tal vez no. Mi hermano... no quiero que piense que soy débil o una niña ingenua por seguir creyendo que aún podemos volver a ser una familia. Y Arthet... llevo semanas evitándolo. Lo más probable es que en esa nota me diga que ya no me ama.

Levantó lentamente la mirada.

Su uniforme estaba completamente empapado. Su cabello chorreaba agua.

Los dos estábamos bajo la lluvia.

Y esta no parecía tener intención de detenerse.

—Vamos. Entremos.

Intenté ayudarla a levantarse.

No pude.

Parecía que todo su cuerpo se hubiera quedado sin fuerzas.

—No tengo energía... Prefiero quedarme aquí y enfermarme de algo fatal.

Aquellas palabras me dolieron.

Respiré profundamente y me coloqué frente a ella.

Ella levantó la vista y me observó con atención.

—Escúchame. Sé que es difícil enfrentar los miedos. Pero sentir culpa, ira o lástima por ti misma no va a ayudarte. Si tu padre sigue siendo un alcohólico y nunca cambia, demuéstrale quién eres. Si tu hermano se aleja o no te apoya, demuéstrale que no eres una cobarde. Y si Arthet ya no te ama o decidió marcharse... entonces demuéstrale todo lo que perdió.

Mi voz se quebró tanto al decir aquellas palabras que hasta yo mismo me sorprendí.

La lluvia disminuyó durante unos instantes.

Olivia se limpió el rostro con la manga del uniforme.

Los truenos volvieron a escucharse a lo lejos.

Pero su expresión había cambiado.

Ya no era la de alguien completamente derrotado.

Había una pequeña chispa de determinación en sus ojos.

Creo que, de alguna forma, mis palabras habían encontrado un lugar en su corazón.

—Tienes razón... —admitió con una débil sonrisa—. Debo enfrentarlos.

jueves, 9 de julio de 2026

MI OPINION DE TOY STORY

 Mi querido y gentil lector como ya viste el tema de este post ya saben de que estaré hablando, tal vez muchos ya lo vieron y ya tengan su opinión, o puede que tal vez no. así que  ahora les daré mi opinión pero para antes también quiero recordarles de que antes de que se estrenara la película comente de lo que esperaba  de esta película, bueno en fin empecemos...


SINOPSIS 

Los juguetes están de regreso y esta vez, el propósito de jugar de Buzz Lightyear, Woody, Jessie y el resto del grupo se ve amenazado cuando se enfrentan a Lilypad, una nueva tableta que llega con sus propias ideas disruptivas sobre lo que es mejor para su niña, Bonnie. ¿Volverá el juego a ser como antes?.


QUE ME AGRADO DE LA PELICULA?

Para ser honesto hay cosas que no le entendí al principio ósea el porque de los buzz, medio entendí de que (SPOILER) que terminan a la deriva por un tanque que termina arribando a una isla  desierta muy apartada, ok pero en si, el propósito fue caminar hacia una estrella de la cual los llevaría asta jessie :/,  Bueno am el drama, el trama, el significado de la timidez o gente introvertida me pareció interesante en como lo abordaron con el personaje de Bonnie. y esto que dije hacia el desarrollo de la tecnología en los niños y aunque lo queramos creer o no es cierto que la tecnología nos ha cambiado y que sigue evolucionando al paso de los años.



¿CUAL FUE EL MENSAJE, QUE ENTENDISTE?

El mensaje que me dio lo resumiré en 2 puntos: 

1.la timidez o La gente Introvertida: ya que siendo honestos todos o bueno la mayoría de personas nos cuesta hacer amigos ya sea por pena o miedo, aunque a veces nos ayudan nuestros familiares hacer amigos o estén con nosotros en la escuela nos resulta difícil ya que cada quien es diferente, aquí  la frase somos iguales pero también desiguales. ya que cada individuo ya sea niño, niña, adolecente creamos nuestra propia personalidad al paso del tiempo, pero el miedo a encajar mas cuando eres niño/niña es mas fuerte. En especial cuando en este caso el ejemplo de la tecnología ya muchos niños tienen celular, tablets, un Nintendo Switch y tu no. escuchas que jugaron su ultima partida con pokemon  UNITE y vencieron, o escucharon el ultimo sencillo de tu artista favorito, pero tu no los oyes hablar de ello y quieres encajar pero no sabes que decir por que no sabes que decir  sobre el tema porque puede que te digan INFANTIL,TONT@,ÑOÑ@,ETC...
en esta película me alegra que hallan abordado ese tema porque yo me identifique con ello cuando era niño me costaba socializar había temas de los cuales no sabia como interactuar, no sabia de que se trataba, no sabia que era, entonces jugaba yo solo ya sea con mis juguetes, por ello me agrado que pusieron este tema ya que es algo que esta pasando en la actualidad.


2. La tecnología: El segundo punto es que no me quejo porque la tecnología nos puede ayudar en de ciertas formas como para hacer la tarea, una investigación o para un negocio en el caso de que estés emprendiendo, etc.. pero en estos tiempos la tecnología ya sea hecho fundamental asta para callar o entretener a los niños en lo que los padres platican o cuentan sus chismes con sus compañeros yo se que puede que en algunos casos me equivoco pero por aquí en donde estoy lo veo muy seguido y lo he visto en videos así que, en esto es también es lo que habla la película se nos olvida como ser niños, eso es un poco de lo que entendí de la película.


En resumen cual es tu opinión y recomendarías?

Si claro que si, de calificación yo le pondría un 8.0 para ser honesto ósea si esta entretenida y con esta historia que nos dieron sobre la trilogía de Bonnie me agrado muchísimo, si van hacer mas de una trilogía de bonnie


domingo, 5 de julio de 2026

SOY LA OBEJA ARCOIRIS DE LA FAMILIA



Al principio solía ser la oveja negra de la familia

Seguir con el rebaño pensé que era lo mas me  alegraría

Complacer sus sueños era lo que mas quería

Ocultar una parte mi puede que sea  lo mas indicado


Mas sin embargo conocí el mundo 

Note que había diferentes personas, diferentes  gustos

Un mundo de arcoíris, con ello supe quien quería ser yo

Se que aunque puede decepcionar aquellas personas 

Pues quien soy yo, no lo puedo ocultar 

Yo se que todos somos iguales pero también tan desiguales

Debemos ser originales mas no irreales.


Mi lana ya no es negra

Ahora mi alma ya no se desintegra

Esta llena de colores como el arcoíris y eso me alegra

Ya no tengo miedo de demostrar  quien soy  ahora

Mi lana nuevamente vuelve a crecer pero con mil colores 


El rojo que es mi sangre es mi vida

El anaranjado que es la curación de mis heridas

El amarillo que es la luz del sol así como mi brillo 

El verde que es la naturaleza de quien soy en verdad 

El azul que es la armonía de mi sinfonía que conecta mi realidad

El morado que da a mi espíritu que vuela como un pajarillo al cielo


Ya no tengo miedo

De mis cadenas me he liberado

Tiembla mundo que yo he despertado 

No puedo cambiar el pasado, pero nadie me ha cambiado

Mas yo he ganado 

Si soy la oveja arcoíris de la familia 

Mis colores se han liberado y yo he evolucionado

ve mis ojos y dime que no miento



jueves, 2 de julio de 2026

QUIEN ME TRANSFORMO??: LA CAZERIA EMPIEZA AHORA PARTE 3




Después de aquel salto desde mi cuarto, caí por el patio del vecino del cual ice un poco de ruido ya que cuando caí cause de que se cayeran algunas bicicletas.

!!Quien  anda ahi!!- grito el vecino, prendió la luz y estaba por asomarse por la ventana para ver quien era.

Sin pensarlo dos veces y antes de que me viera di otro brinco y esta vez caí en un callejón rápidamente me agache, ya que me di cuenta de que una patrulla estaba pasando por ahi. cuando escuche que la patrulla ya  no estaba comencé a correr, rápidamente. Mas sin embargo comencé a escuchar algunos ladridos y gruñidos de perro siguiéndome de pronto junto a ellos mi súper oído comencé a escuchar soldados, cazadores, patrullas.

Me encontraron- susurre.

Comencé a correr mas rápido, los disparos he otras cosas comenzaron a escucharse.

Ahi esta!!!-

Atrápenlo!!- esa fue una voz de aquella cazadora que estaba en ese zeta mata lobos.-cierren todas las salidas de seguro va con su compañero.- ESE MOUSTRUO ES MIO!!!!!.

CAPTURELO!!!- policías.

Poco a poco la ciudad o mejor dicho el pueblo comenzó a hacer una película de ciencia ficción, no tenia tiempo de pensar solo debía correr, esquivar y encontrar una salida hacia el bosque, sin darme cuenta uno de esos perros me mordió, sentí como su colmillo se enterró en mi pierna, poco a poco empezaron a llegar otros dos, el dolor era insoportable así que me enfurecí.

Lo atraparon vamos rápido!!!-.

Mis gruñidos y gritos se hicieron mas fuerte así que asumí que los cazadores, policías, soldados vendrían enseguida, tenia pocos minutos estaban apunto de matarme, estos animales no me iban a dejar así que no tenia tiempo, rugí con fuerza pero los perros no se asustaron ni me soltaron asi que aunque soy amante de los perros no tuve opción, cada uno le di un golpe el que aun estaba aun mordiendo mi pie le di un golpe en la cabeza pero cuando me soltó trato de morderme nuevamente pero lo detuve lo arroje contra los botes de basura, pero no lo lance con suficiente fuerza ya que luego luego se levanto, los otros perros que había golpeado se pusieron su lado y comenzaron a gruñir y a enseñar los dientes. en eso un auto se detuvo.

Llegaron- exclame en mi mente.

 Pero de frente otra bestia apareció frente a mi ,no era Raúl o Tozu, no era su aroma  mas sin embargo ese olor era el hermano de mi amiga Alejandra, estaba transformado igual que yo no en monstro como tozu ni como Ángel , era Tomas semi-transformado igual que yo, con un solo golpe aquellos perros se desmayaron cuando los golpeo y dieron a parar en los botes de basura. Las pisadas se escuchaban mas cerca así que sin pedir explicaciones nos esfumamos de ahi.

Mientras nos estábamos marchando.... escuche decir a los cazadores.

Comienza la caza.- comento la cazadora acompañándola con una risa de par en par.