Había una vez una oscuridad
que nadie podía observar,
una que nadie podía controlar
y que nadie podría ignorar.
En este mundo no existen buenos ni malos,
sino semillas que esperan brotar.
Depende de ti cómo las quieras cuidar,
pues en un villano te puedes transformar
o, si así lo decides, un héroe llegarás a ser.
Escuchad bien lo que os voy a decir,
pues estas palabras no las volveré a repetir.
Poned atención a lo que aquí escribí,
porque esta historia será diferente al fin.
Un cuento hecho poema
es lo que hoy voy a compartir;
una historia, una narrativa,
es lo que os vengo a describir.
La semilla ya ha sido plantada,
la canción ya ha sido cantada.
Un camino se deberá elegir,
y esta persona, muy pronto,
tendrá que decidir.

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