No necesitas ser una copia de alguien,
ni el reemplazo que esperan de alguien.
No necesitas impresionar a nadie,
ni cambiar tu esencia para agradarle a alguien.
¿Alguna vez te has hecho esta pregunta?
¿Qué debo hacer para demostrar quién soy?
¿De verdad vale la pena demostrar
quién soy en realidad?
Muchos pensamos que ser originales
es copiar lo que hacen los demás,
seguir sus pasos, imitar sus ideales
y olvidar quiénes somos de verdad.
Hay que ser auténticos,
pero no demasiado alocados.
Hay que arriesgarse,
sin terminar desbocados.
