PENÚLTIMO CAPÍTULO
LA CAJA OSCURA
Habían pasado algunas semanas desde el luto.
El tiempo había seguido avanzando, aunque algunas heridas todavía permanecían abiertas. Sin embargo, Olivia y Artheer habían decidido que ya era momento de hacer algo.
Querían que ciertas personas dejaran de estar tan ciegas ante lo que sentían.
Por eso comenzaron a preparar un plan.
La idea consistía en recrear aquella fiesta de disfraces que había cambiado tantas cosas entre ellos. Pero esta vez sería diferente.
No habría máscaras.
No habría disfraces.
No habría excusas.
Solo una fiesta aparentemente normal…
Y una sorpresa que ninguno de los invitados conocía.
La Caja Oscura.
Olivia intentó convencer a su jefa de la cafetería. Al principio, ella se negó rotundamente, pero después de que Artheer interviniera, terminó aceptando.
Así que los tres pusieron manos a la obra.
No sería sencillo. Tanto Olivia como Artheer tenían que trabajar después de la escuela y apenas disponían de tiempo para preparar todo.
Por eso decidieron hacerlo poco a poco.
El primer paso era sencillo:
Mantener ocupado a Ángel.
Y entonces…
ÁNGEL
Mi amiga ha estado muy extraña últimamente.
Demasiado extraña.
Cada vez que entro a un lugar, parece que deja de hablar. Cuando le pregunto qué ocurre, cambia de tema.
Estoy seguro de que me está escondiendo algo.
Lo peor es que no tengo idea de qué se trata.
Así que decidí dirigirme hacia el trabajo.
Mientras caminaba por el centro, algo llamó mi atención.
Había un pequeño mercadito lleno de puestos. Desde lejos pude distinguir figuras, peluches, mochilas y todo tipo de artículos relacionados con anime y videojuegos.
No pude evitar detenerme.
—Bueno… solo voy a mirar.
Entré.
Había de todo.
Figuras coleccionables, funkos, peluches, cadenas, pulseras, vasos, tazas, mochilas, pines e incluso artículos para laptops.
Estaba mirando unas figuras cuando, de pronto, vi a alguien conocido.
Una playera gris de mangas largas.
Cabello negro, ligeramente rizado.
Me quedé inmóvil.
Era Malee.
Mi corazón dio un pequeño salto.
—¿Qué está haciendo aquí? —pensé.
No sabía si acercarme o marcharme.
Entonces Malee giró la cabeza.
Nuestros ojos estuvieron a punto de encontrarse.
—¡Ah!
Me agaché rápidamente detrás de uno de los puestos.
Cerré los ojos.
Por favor, que no me haya visto.
Escuché sus pasos acercándose.
Uno.
Dos.
Tres.
Cada paso hacía que mi corazón latiera más rápido.
Sentí que se detenía cerca de mí.
Contuve la respiración.
Pasaron unos segundos.
Finalmente, los pasos comenzaron a alejarse.
Suspiré aliviado.
—Gracias…
Me levanté lentamente.
Pero entonces escuché una voz detrás de mí.
—¿De quién te escondes?
Me congelé.
Reconocería aquella voz en cualquier lugar.
Malee.
Me giré lentamente.
Ahí estaba.
Mirándome con una pequeña sonrisa.
—De nadie —respondí rápidamente.
Sentí cómo mis mejillas comenzaban a calentarse.
—¿Seguro?
—Sí.
Malee inclinó ligeramente la cabeza.
—Entonces, ¿qué haces aquí?
—Yo… solo vine a mirar.
Miré alrededor buscando cualquier cosa que pudiera distraerme.
Y entonces encontré la salvación.
Un pequeño puesto lleno de accesorios.
Entre todos aquellos objetos había un collar con un dije de uno de mis Pokémon favoritos.
Togekiss.
—¡Mira!
Malee siguió mi mirada.
Nos acercamos al puesto.
Había pines, collares, pulseras, libretas, tazas y todo tipo de artículos coleccionables.
Mientras observábamos las cosas, Malee bajó la mirada.
Sus ojos se detuvieron en algo.
Mi collar.
Una Poké Ball que llevaba conmigo.
Su expresión cambió.
Él conocía ese collar.
Porque él me lo había regalado.
Aquel día.
Aquel regalo que había entregado a un chico sin saber que, detrás de aquella apariencia, estaba alguien mucho más cercano de lo que imaginaba.
—Oye… —dijo.
—¿Qué pasa?
Malee señaló mi collar.
—¿Dónde compraste eso?
Me quedé quieto.
—Fue… un regalo.
—¿De quién?
—De alguien especial.
Malee guardó silencio.
Por alguna razón, sentí que su mirada se había vuelto más intensa.
—¿Tu novio? —preguntó.
Mi corazón casi se detuvo.
—No.
—¿Tu novia?
Negué con la cabeza.
—Tampoco.
Malee dio un pequeño paso hacia mí.
—Entonces, ¿quién?
Tragué saliva.
—Es complicado.
Me puse tan nervioso que terminé tirando varios llaveros.
—¡Maldición!
—¡Espera!
Ambos nos agachamos para recogerlos.
Nuestros brazos se rozaron accidentalmente.
Me quedé inmóvil durante un instante.
Malee también.
Nuestros ojos se encontraron.
Sentí que el mundo alrededor desaparecía.
Pero rápidamente aparté la mirada.
—Perdón…
—No pasa nada —respondió él en voz baja.
Terminamos de recoger los llaveros.
Después de unos segundos, Malee volvió a preguntarme:
—¿Te gusta esa persona?
No respondí inmediatamente.
—Sí.
Mi voz salió casi en un susurro.
—¿Mucho?
Lo miré.
—Más de lo que debería.
Malee permaneció callado.
—Entonces, ¿por qué no se lo dices?
Bajé la mirada.
—Porque no creo que le guste.
—¿Por qué?
Respiré profundamente.
—Porque hay algo que no sabe sobre mí.
Malee frunció ligeramente el ceño.
—¿Qué cosa?
No podía decírselo.
No todavía.
Así que decidí esconder la verdad dentro de una mentira.
—Digamos que… un amigo mío se disfrazó de mujer.
Malee levantó una ceja.
—¿Un amigo?
—Sí.
—Continúa.
Me senté en un pequeño banco cercano.
Malee se sentó a mi lado.
—Mi amigo se sentía confundido con su orientación. Su amiga decidió ayudarlo y lo llevó a una feria.
Malee permaneció completamente atento.
—Pero unos tipos comenzaron a acosarlos.
Hice una pausa.
—Entonces aparecieron dos hermanos y los salvaron.
La expresión de Malee cambió.
Su sonrisa desapareció.
—¿Dos hermanos?
—Sí.
—¿Y qué pasó después?
—Uno de ellos… terminó enamorándose de aquella persona.
Malee permaneció en silencio.
Durante unos segundos parecía perdido en sus propios pensamientos.
—¿Y qué tiene que ver eso contigo?
Sentí un nudo en el estómago.
—Porque…
Me quedé callado.
—Porque mi amigo cree que la persona que le gusta podría rechazarlo si descubre quién es realmente.
Malee me observó fijamente.
—¿Y tú crees que esa persona lo rechazaría?
—No lo sé.
—¿Le gustan los hombres?
Lo miré sorprendido.
—¿Qué?
—La persona que le gusta a tu “amigo”.
Sentí que mi rostro se calentaba.
—Creo que sí.
Malee sonrió ligeramente.
—Entonces quizá tu amigo está preocupándose demasiado.
—¿Tú crees?
—Sí.
Se recargó en el banco.
—Si ese chico realmente lo quiere, no debería importarle si se disfrazó de mujer, de hombre o de cualquier otra cosa.
Lo miré en silencio.
—¿Y si se siente engañado?
Malee bajó la mirada.
—Entonces tendrá que decidir si ama la mentira… o a la persona.
Aquellas palabras me dejaron sin respuesta.
Malee volvió a mirarme.
—Además…
Se acercó un poco.
—A veces la persona que buscas está mucho más cerca de lo que imaginas.
Sentí un escalofrío.
—¿Qué quieres decir?
Malee sonrió.
—Nada.
Se levantó.
—Vamos. Te acompaño.
Me quedé mirándolo.
Por alguna razón, sentí que aquellas palabras tenían otro significado.
Como si Malee supiera algo que yo no.
Y mientras caminábamos juntos, una pregunta comenzó a rondar mi cabeza:
¿Realmente se había creído mi historia?
MIENTRAS TANTO, EN LA CAFETERÍA
OLIVIA
Al parecer, Ángel tardaría un poco más en llegar.
Me había enviado un mensaje diciendo que estaba en una tienda de cómics y figuras coleccionables.
Eso nos daba algo de tiempo.
—¿De verdad debemos hacer la fiesta hoy? —preguntó mi jefa, algo preocupada.
—Lo siento, jefa, pero esos dos tortolitos necesitan abrir los ojos.
—¿Y si no funciona?
—Funcionará.
Lo dije con tanta seguridad que hasta yo misma terminé dudando.
Mi jefa suspiró.
—Olivia, no podemos obligar a nadie a enamorarse.
La miré.
Sabía que tenía razón.
—No queremos obligarlos —respondí—. Solo queremos que dejen de tener miedo.
Ella se quedó pensativa.
Después levantó una pieza decorativa con forma de cisne.
—Entonces hagámoslo.
Sonreí.
—¿En serio?
—En serio.
Pero antes de continuar, ambas miramos hacia una caja negra que se encontraba sobre una mesa.
La caja no tenía adornos.
No tenía etiquetas.
Solo una pequeña cerradura.
La Caja Oscura.
—¿Estás segura de que esto es buena idea? —preguntó mi jefa.
La miré.
—No.
Sonreí.
—Pero definitivamente será interesante.
ARTHEER
Aunque Olivia estaba convencida de que aquella fiesta era necesaria, yo compartía algunas de las dudas de su jefa.
No quería que nadie se sintiera obligado a confesar algo.
Mucho menos mi hermano.
Él necesitaba descubrir sus sentimientos por sí mismo.
A veces, conocer la verdad demasiado pronto podía ser peor que vivir unos días más en la incertidumbre.
Pero también sabía algo.
Mi hermano llevaba demasiado tiempo huyendo.
Y quizá necesitaba un pequeño empujón.
Miré la decoración.
Todo estaba casi listo.
—Bien, amor. Ya casi está —dije.
Olivia se acercó.
—¿Crees que funcionará?
Miré la Caja Oscura.
—No lo sé.
Me quedé observándola durante unos segundos.
—Pero después de esta noche, nada volverá a ser igual.
Olivia sonrió.
Yo también.
Sin embargo, ninguno de los dos sabía exactamente qué contenía aquella caja.
Solo sabíamos una cosa:
alguien tendría que abrirla.
Y cuando eso ocurriera…
algunos secretos dejarían de ser secretos.
FIN DEL PENÚLTIMO CAPÍTULO
🖤✨ ¡ATENCIÓN, LECTORES! ✨🖤
Después de una pequeña pausa… ¡Maléfico está de regreso! 🐉🌙
La historia continuará y les tengo una noticia que quizá algunos estaban esperando…
🔥 ¡EL ÚLTIMO CAPÍTULO VIENE MUY PRONTO! 🔥
Pero antes de publicarlo, quiero saber algo de ustedes…
👀 ¿YA QUIEREN SABER CÓMO TERMINARÁ ESTA HISTORIA?
👇 Déjame tu comentario y dime qué tanto estás esperando el final.
Y cuidado… porque en Maléfico, nunca sabes qué secreto puede aparecer antes del final. 🐉🖤
¿ESTÁN LISTOS PARA EL ÚLTIMO CAPÍTULO? 👀✨
